Todo empezó en casa. La mamá del creador de Cincogotas es muy sensible a los olores y el baño de visitas estaba justo al lado de la sala, sin ventanas. Cada vez que alguien hacía del 2, el olor terminaba llegando a toda la casa.
Buscando una solución, encontró en Estados Unidos un producto que se aplicaba antes de usar el baño. La idea funcionaba, pero decidieron llevarla más allá: tomaron ese concepto como punto de partida y desarrollaron una versión mejorada, pensada para lo que realmente necesitaban.
Así nació Cincogotas. Y durante las pruebas descubrieron que no solo podía utilizarse en el sanitario: también funcionaba para otros olores cotidianos, como basura, sifones, maletas, ceniceros. Incluso para trapear y dejar el piso con un buen aroma.
Lo que comenzó como una solución para un problema en casa terminó convirtiéndose en Cincogotas.